Sobre Ni putas ni sumisas
Fadéla Amara, presidenta del movimiento Ni putas ni sumisas, recoge en un libro homónimo los problemas sociales y educativos de las mujeres jóvenes en Francia.
La obra trata temas como la inmigración, las mujeres musulmanas, el feminismo, multiculturalismo, universalismo, laicidad en la escuela y barrios convertidos en guetos, narra la historia del movimiento.
Ver artículo sobre el libro de la página de la asociación de Hombres por la igualdad de género
La misoginia que se registra en los últimos años en algunos barrios de las ciudades francesas, donde muchachos cometen violaciones colectivas contra adolescentes, a menudo sus propias vecinas de edificio o compañeras de colegio, llevó a un grupo de jóvenes a rebelarse creando la asociación Ni putas ni sumisas, hoy una de las organizaciones más escuchadas del país.
En la página de Mujeres Hoy, información sobre el movimiento.
Todo empezó cuando a finales de 1989 se detectó un cambio en el comportamiento de las familias de los inmigrantes que vivían en los barrios de las grandes ciudades. El padre dejó de ser una autoridad en beneficio del primogénito, que aplica la ley del más fuerte, se une a sus pares en los barrios y somete a las mujeres jóvenes a sus dictados represivos. "Al mismo tiempo se produce el auge del islamismo radical", explicó ayer en Valencia Fadela Amara, la autora (con la colaboración de Sylvia Zappi) del libro Ni putas ni sumisas. El detonante fue la muerte de una joven, hija de la inmigración, que fue quemada vida por no plegarse a las normas de la barriada.
Esta violencia ha llegado en ocasiones al asesinato de las jóvenes que no han aceptado someterse a esas reglas. Uno de estos crímenes, el de Sohane, una muchacha de 17 años quemada viva en Vitry-sur-Seine (periferia de París) en octubre de 2002, conmocionó a toda Francia e hizo que se tomara conciencia de la gravedad del problema
Una reacción un poco particular al libro de la escritora Gemma Lienas
La obra trata temas como la inmigración, las mujeres musulmanas, el feminismo, multiculturalismo, universalismo, laicidad en la escuela y barrios convertidos en guetos, narra la historia del movimiento.
Ver artículo sobre el libro de la página de la asociación de Hombres por la igualdad de género
La misoginia que se registra en los últimos años en algunos barrios de las ciudades francesas, donde muchachos cometen violaciones colectivas contra adolescentes, a menudo sus propias vecinas de edificio o compañeras de colegio, llevó a un grupo de jóvenes a rebelarse creando la asociación Ni putas ni sumisas, hoy una de las organizaciones más escuchadas del país.
En la página de Mujeres Hoy, información sobre el movimiento.
Todo empezó cuando a finales de 1989 se detectó un cambio en el comportamiento de las familias de los inmigrantes que vivían en los barrios de las grandes ciudades. El padre dejó de ser una autoridad en beneficio del primogénito, que aplica la ley del más fuerte, se une a sus pares en los barrios y somete a las mujeres jóvenes a sus dictados represivos. "Al mismo tiempo se produce el auge del islamismo radical", explicó ayer en Valencia Fadela Amara, la autora (con la colaboración de Sylvia Zappi) del libro Ni putas ni sumisas. El detonante fue la muerte de una joven, hija de la inmigración, que fue quemada vida por no plegarse a las normas de la barriada.
Esta violencia ha llegado en ocasiones al asesinato de las jóvenes que no han aceptado someterse a esas reglas. Uno de estos crímenes, el de Sohane, una muchacha de 17 años quemada viva en Vitry-sur-Seine (periferia de París) en octubre de 2002, conmocionó a toda Francia e hizo que se tomara conciencia de la gravedad del problema
Una reacción un poco particular al libro de la escritora Gemma Lienas
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