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La tabla rasa de Steven Pinker

Nº 21-22 - RESEÑAS
La negación moderna de la naturaleza humana
Por Antonio Gimeno Bautista
La mente humana no es una tábula rasa sobre la que los hechos externos graban su propia historia. Al contrario, goza de medios propios para aprehender la realidad. El hombre fraguó esas armas, es decir, plasmo la estructura lógica de su propia mente a lo largo de un dilatado desarrollo evolutivo que, partiendo de las amebas, llega hasta la presente condición humana. Ahora bien, esos instrumentos mentales son lógicamente anteriores a todo conocimiento.
Ludwig Von Mises (La acción humana, Unión Editorial, 6ª ed., p.43)

En un número del pasado mes de abril el New York Times incluía a Steven Pinker en un grupo de selectos profesores de las más prestigiosas universidades americanas, fichajes estrella capaces de dinamizar, si no levantar, la vida intelectual de estas venerables instituciones. Más aún, entre sus méritos extra académicos destaca, por lo reciente, haber sido incluido por la revista Time en el club de los 100 personajes más influyentes de 2004, en un grupo de científicos y pensadores entre los que destacaré a Björn Lomborg, Bernard Lewis, Hernando de Soto y Linus Torvalds.

Pero Pinker, que actualmente imparte el curso sobre "La mente humana" en la universidad de Harvard, es, ante todo, un psicólogo evolucionista. "Una disciplina que propone una aproximación a la psicología, en la que el conocimiento y los principios de la biología evolutiva se emplean para investigar la estructura de la mente humana". Una estructura innata y universal desarrollada por los procesos adaptativos de la selección natural.

Como él mismo señala en el prefacio, "ningún libro que hable de la naturaleza humana puede esperar salvarse de la polémica". Desde luego el suyo no es la excepción, dado que pretende "desenmarañar cuantas confusiones morales y políticas han ido enredando" la idea de que la naturaleza humana es peligrosa.

El enfoque para alcanzar este objetivo se lo ofrece la psicología evolucionista. Los enemigos a batir están a izquierda y derecha del espectro político, ya sea como investigadores (antropólogos, biólogos, neurólogos, sociólogos), como intelectuales o como profesionales de la política. La teoría oficial de la que todos ellos son deudos en gran medida es el Modelo Estándar de las Ciencias Sociales, según denominación de J. Tooby y L. Cosmides, ambos también responsables del término y la definición de "psicología evolucionista" que citaba previamente. El MECS o constructivismo social (R. Mallon y S. Stich) representa la ortodoxia, que hunde sus raíces en el empirismo inglés del siglo XVII y que con el tiempo ha visto como se actualizaban las metáforas tecnológicas con las que describe la mente humana sin perder en ningún momento su fatal dualismo metodológico, consistente en establecer una división entre la biología y la cultura en la que la doctrina de la Tabla Rasa tiene un protagonismo esencial. Fatales son las consecuencias que su autoridad moral tiene en la vida de todos nosotros, según Pinker se propone denunciar. Una doctrina que niega la estructura innata de la mente en favor de una visión en la que el entorno es capaz de moldear indefinidamente sus facultades. Pero no es la única. La ortodoxia políticamente correcta cuenta con otras dos doctrinas que junto al empirismo de la tábula componen una "santísima trinidad", tres mitos que Pinker se propone desenmascarar. Se trata del dualismo cartesiano, al que denomina el Fantasma en la Máquina; es decir, la idea de que el cuerpo está habitado por un espíritu depositario de nuestras facultades mentales y morales; y del mito romántico del Buen Salvaje, término atribuido a Rousseau que señala la bondad "natural" de los seres humanos frente a los vicios que la sociedad les inocula.

En cierto sentido éste no es un libro original. Los argumentos y muchas de las polémicas que sostienen ya pueden encontrarse en su anterior éxito de ventas, Cómo funciona la mente (Destino, Barcelona, 2001). Lo que hace novedoso a La tabla rasa es que los organiza magistralmente en torno a un objetivo muy claro: demostrar que las malas teorías o las malas ideas sobre la naturaleza del hombre –o la negación de la misma– no pueden suponer sino desgracias si se emplean como fundamento de nuestra convivencia, y que, por el contrario, un paradigma que observe las limitaciones y las extraordinarias posibilidades de un sistema combinatorio como el cerebro humano ofrecerá argumentos necesarios para, al menos, descartar soluciones incompatibles con nuestra especie. Como dijo E.O. Wilson sobre el marxismo: "Excelente teoría, especie equivocada".

Es por eso que se emplea a fondo en denunciar las falacias que las ideas progresistas imponen en su afán de negar una naturaleza humana compleja y universal. Ideas en las que subyace una reivindicación de la terna mítica (tabla rasa, buen salvaje y fantasma en la máquina) como fuente de significado y moral, frente a los supuestos peligros que acarrea una fundamentación biológica de nuestra naturaleza. En particular, Pinker dedica cuatro excelentes capítulos a exponer sendos temores: el miedo a la desigualdad, a la imperfección, al determinismo y al nihilismo. Busca sistemáticamente, en cada caso, qué afirmaciones sobre la naturaleza humana levantan las suspicacias de científicos, políticos e intelectuales y qué peligros son los que éstos denuncian. Pinker evidencia su falta de lógica y muestra que, contrariamente a lo que sostienen sus enemigos, lo peligroso es negar la naturaleza humana.

Pinker es un comunicador excepcional, no cabe duda. Sus clases y sus libros están llenos de recursos sorprendentes (canciones, comics, literatura). En esta ocasión es la política el recurso que maneja para llegar a un público ajeno a las sesudas polémicas que se siguen en universidades y laboratorios. Polémicas que en su exposición científica pueden parecer insignificantes, lejanas a nuestras vidas (¿acaso importa que la evolución sea pluralista o que nuestro genoma parezca demasiado pequeño o que los yanomamo sean más violentos que la mafia?), pero que, convertidas en leyes o influyendo en ellas, pueden causarnos mucho sufrimiento. En un tema ajeno a este, ¿qué es si no el protocolo de Kyoto? Mala ciencia, o ciencia insuficiente hecha política nefasta.

Como conclusión, creo que Pinker ha escrito un libro muy importante y aunque no lo ha hecho para defender una opción política concreta, según asegura, creo que es un libro importante para el liberalismo del siglo XXI. Decía Von Mises, en las primeras páginas de La acción humana, que la praxeología debe mucho al psicoanálisis. Me voy a permitir una ucronía y la osadía de imaginar que, de leer La tabla rasa, el sabio austriaco se hubiera hecho evolucionista sin necesidad de alterar sustancialmente sus presupuestos epistemológicos.

Su publicación en el mundo anglosajón generó una polémica que sigue viva (como lo demuestra la anécdota de la revista Time). En nuestro país no parece haber despertado el mismo interés. Tal vez el precio de la correcta edición de Paidós sea una barrera a su difusión, pero en cualquier caso es excusa insuficiente para justificar el escaso eco que ha tenido entre la crítica. Tal vez a nuestras elites culturales les haya escocido el capítulo que dedica a las artes y todavía estén pensando de qué manera obviar la publicación de un libro imprescindible.


Steven Pinker, La Tabla Rasa. Barcelona, Editorial Paidós, 2003.

Lectura de Noam Chomsky

El dia 8 d'abril de 2004
A la seu de la Universitat de la Pau

Lectura de
Hegemonía o supervivencia
de Noam Chomsky

Si vols llegir la primera part:

A finales de junio, la conferencia de la O.N.U sobre el desarme concluye la segunda de sus sesiones correspondientes al año 2001. Las perspectivas para conseguir cualquier resultado prometedor en este esfuerzo por el desarme son escasas. Las discusiones han sido bloqueadas por la insistencia de los E.E.U.U. en desarrollar programas de defensa de misiles balísticos (BMD), a pesar de una oposición casi unánime.
Con respecto al BMD, hay un cierto grado de acuerdo entre diferentes posturas. Los adversarios potenciales lo califican como un arma ofensiva. La SDI de Reagan (" la guerra de las galaxias ") se entendió del mismo modo. El representante oficial chino de control de armamentos reflejó simplemente el sentir mayoritario cuando observó que " Una vez que los Estados Unidos crean que tienen una lanza poderosa y un blindaje fuerte, podría conducirles a pensar que nadie puede dañar a los Estados Unidos y que ellos pueden golpear a cualquiera que les dé la gana en cualquier lugar del mundo. Podría haber más bombardeos como el que tuvo lugar en Kosovo " -- ésta es la reacción de la mayoría del mundo hacia lo que se puede percibir como una involución a la "guerra de barcos" de hace un siglo, de las "potencias coloniales occidentales, con su abrumadora ventaja tecnológica, para someter a las poblaciones autóctonas y a países desamparados que carecían de la capacidad suficiente para defenderse" haciendo lo que querían mientras iban "disfrazados con una rectitud moralizante" (dice el analista militar israelí Amos Gilboa). La reacción a la guerra del Golfo de E.E.U.U.-Reino Unido era más de lo mismo en la tradición de "poblaciones autóctonas y países desamparados." Afortunadamente para su propia imagen, la ideología occidental está bien protegida frente a los que discrepan del pensamiento 'correcto'.
China ha comprendido también que no es inmune. Sabe que los E.E.U.U. y la OTAN mantienen la idea del derecho al primer uso de armas nucleares, y sabe tanto como los analistas militares de los E.E.U.U. que "los vuelos de los aviones EP-3 de E.E.U.U. cerca de China... no son sólo para la vigilancia pasiva; el avión también recoge otra información que puede ser empleada para desarrollar planes de guerra nuclear" (Guillermo Arkin, en el Boletín de científicos atómicos, de Mayo/Junio 2001).
Los planificadores militares canadienses informaron a su gobierno de que probablemente la meta del BMD sea "más para preservar la libertad de acción de la OTAN/E.E.U.U. que porque los E.E.U.U. teman realmente la amenaza de Corea de Norte o de Irán". Los más destacados analistas estratégicos coinciden en que el BMD "hará que el empleo de la potencia militar de los E.E.U.U. cara al exterior sea más eficaz, escribe Andrew Bacevich (Interés nacional, verano de 2001): " Protegida la patria frente a la represalia - no obstante de una manera limitada - el programa de defensa anti-misil remarcará la capacidad y la disposición de los Estados Unidos de dar `forma' al campo de juego". Y cita a Lorenzo Kaplan: "La defensa anti-misil realmente no es para proteger a América. Es una herramienta para la dominación global,..", para "...la hegemonía."
Que este objetivo sea adoptado por toda la gente bien-pensante se fundamenta en los principios en que se basa "la opinión respetable" que "marca los parámetros dentro de los cuales tiene lugar el debate político". El espectro es muy amplio; excluye solamente a " los supervivientes aislacionistas de base de línea dura" y "esos pocos acosados radicales todavía estancados en los días de gloria de los años 60", y es "tan digno de crédito que es virtualmente inmune al desafío " (Bacevich). El primer principio es tan directo como: "América como vanguardia histórica". Según este principio autoritario, "la historia tiene una dirección y un destino perceptible. Únicamente entre todas las naciones del mundo, los Estados Unidos comprenden y manifiestan el propósito de la historia", a saber, "la libertad, alcanzada a través de la extensión del capitalismo democrático, e incorporada al estilo de vida americano". Por consiguiente, la hegemonía de los E.E.U.U. es la realización del propósito de la historia; el truismo más simple, " virtualmente inmune al desafío".
Este principio no es de ninguna manera nuevo, ni son los E.E.U.U. los únicos en la historia en colmarse de alabanzas de sus pensadores patrios.
En contraste, la meta ofrecida a la gente -protección contra " estados díscolos"- no se toma muy seriamente. A menos que estuviera determinado a cometer un suicidio colectivo inmediato, ningún estado lanzaría misiles hacia los E.E.U.U. Y hay medios mucho más sencillos y seguros para infligir enormes daños en su territorio. "Cualquier persona que dude de que terroristas pudiesen pasar de contrabando una cabeza nuclear en la ciudad de Nueva York debería tener en cuenta que siempre podrían envolverla en un alijo de marihuana", un analista prominente comenta irónicamente. Otro precisa que "una bomba nuclear que borrase a Manhattan del mapa y matase a 100.000 personas es una bola de plutonio que pesa cerca de 15 libras. Es poco más grande que una pelota de beisbol. Una bomba así se podría llevar a los Estados Unidos en una maleta. Y si uno pudiese, muchos podrían."
Las armas nucleares no son, por supuesto, las únicas armas de destrucción masiva (WMD): las armas químicas y biológicas son con más razón una amenaza mayor para los ricos y poderosos. El tratado de 1997 que prohíbe las armas químicas languidece poco a poco, en gran medida porque los E.E.U.U. no han financiado las inspecciones y otras iniciativas, mientras que Washington "se ha mofado" del tratado eximiéndose a sí misma de facto, según comenta un importante analista del centro Henry Stimson. Las prohibiciones a las armas biológicas han sido desestimadas por la insistencia de los E.E.U.U. a limitar inspecciones "para proteger a compañías farmacéuticas y biotecnológicas americanas." La administración de Bush se propone ahora rechazar un proyecto, resultado de seis años de negociaciones sobre métodos para verificar la conformidad con el tratado de 1972 que prohíbe las armas biológicas (New York Times, 27 de abril, 20 de mayo de 2001).
Apartando esto a un lado, hoy se tiene por cierto que la amenaza más seria para la seguridad de los E.E.U.U. (y del mundo) es el enorme sistema soviético de armas nucleares, con sus controles de seguridad y sistemas de mando y control seriamente deteriorados después de que la economía se haya derrumbado bajo las reformas neoliberales. Los negociadores de Clinton animaron a Rusia a que adoptara la estrategia de "lanzar-en-alerta" de Washington para aliviar las preocupaciones rusas por el sistema BMD y la anulación del tratado ABM, una oferta que es " bastante extraña", comentó un experto, porque "sabemos que su sistema de alerta esta lleno de agujeros". Hace poco un lanzamiento accidental estuvo peligrosamente cerca de ocurrir. Clinton tenía un pequeno programa de asistencia a Rusia para asegurar y desmontar las armas nucleares, y proporcionar empleos alternativos a los científicos nucleares. Una comisión bipartita del departamento de energía abogó para el aumento en la financiación de tales programas. El copresidente Howard Baker, anteriormente líder de la mayoría republicana del Senado, testificó ante el comité de relaciones exteriores del senado en abril que "me preocupa realmente que podría haber unas 40.000 armas nucleares... en la anteriorUnión Soviética, mal controladas y almacenadas, y que el mundo no está en un estado cercano a la histeria sobre este peligro". Uno de los primeros actos de la administración de Bush fue el de reducir estos programas, aumentando los riesgos de lanzamiento accidental y de la salida de 'bombas menores" hacia otros países, incluyendo los estados preferidos, "los díscolos de Washington", seguidas a continuación por científicos nucleares sin otro modo de usar sus conocimientos. Las ofertas rusas para reducir los misiles de forma drástica, a números por debajo de las ofertas de Bush, han sido rechazadas.
Un argumento común es que el BMD no funcionará. Una posibilidad mucho más peligrosa es que puede parecer factible; las apariencias se interpretan como realidades cuando se trata de pura supervivencia. Los servicios de inteligencia de los E.E.U.U. predicen que cualquier despliegue impulsará a China a desarrollar nuevos misiles con cabezas nucleares, ampliando su arsenal nuclear diez veces, probablemente con cabezas nucleares múltiples (MIRV), "incitando a la India y a Paquistán a responder con sus propias acumulaciones", con un efecto en cadena probable hacia el Oriente Medio. Estos mismos análisis, y otros, concluyen que la única "respuesta racional de Rusia sería mantener, y consolidar, la fuerza nuclear rusa existente". En la conferencia de la O.N.U sobre el tratado de No-proliferacion en mayo de 2000 hubo una amplia condena al BMD, con argumentos de que minaría décadas de acuerdos de control de armamentos y provocaría una nueva escalada de armamento. Ambos partidos políticos insisten en ello, aunque con diferente énfasis.
El general Lee Butler, anterior mando del comando estratégico de los E.E.U.U. (1992-94), lo califica como "peligroso hasta el extremo de que en la caldera de animosidades que llamamos el Oriente Medio, una nación [Israel] se ha armado, ostensiblemente, con reservas de armas nucleares, quizás en número de cientos, y que inspira a otras naciones a que hagan otro tanto. En octubre de 1998 un "Memorándum de acuerdos" entre E.E.U.U. e Israel, aumentando sus lazos militares y estratégicos, se interpretó mayoritariamente como que E.E.U.U. consideraba el arsenal nuclear israelí "no sólamente como un factor positivo en el equilibrio de poder regional, sino también en el hecho de que debía ser apoyado y desarrollado" (Fundación para la Paz en Medio Oriente. Informe especial, invierno de 1999). A partir de 1998, la política oficiosa de los E.E.U.U. ha sido la de aumentar la ayuda militar a Israel en 60 millones de dólares al año. En enero 2001, la administración saliente de Clinton anunció que la política va a continuarse hasta el 2008, momento en el que la cantidad anual anterior de 1,8 mil millones habrá aumentado a 2,4 mil millones de dólares. Clinton también recomendó que Israel esté entre los primeros receptores de los aviones F-22 ahora en desarrollo. En junio la fuerza aérea israelí anunció la compra de 50 aviones F-16 con un coste de 2 mil millones de dólares, siendo financiada en gran parte a través de la ayuda militar de los E.E.U.U., poco después de que los F-16s fueran utilizados para bombardear blancos civiles palestinos. Los E.E.U.U. e Israel realizan en común ejercicios militares secretos de forma regular, pues Israel se está convirtiendo en una base militar fuera de los E.E.U.U. (sobre estos programas, véase Guillermo Arkin, Washington Post, 7 de mayo de 2001). Según la prensa israelí, uno de estos ejercicios comunes, en septiembre de 2000, fué ejecutando planes para la reconquista israelí de los enclaves transferidos a la administración palestina; Los infantes de marina de los E.E.U.U. proporcionaron el entrenamiento en armamento del que Israel carece y "técnicas americanas de lucha". Lo que ya es " extremadamente peligroso" se convertirá en aún más, pues el ímpetu renovado de los E.E.U.U. por la proliferación del WMD tendrá sus efectos previsibles, aumentando de nuevo la amenaza a la seguridad de todos, incluso a la supervivencia.
Los planes reales pueden parecer irracionales, pero éso es así sólo si uno valora la supervivencia por encima de la hegemonía. La historia de la carrera de armamentos revela un cálculo bastante diferente. Hace 50 años, la única amenaza para la seguridad de los E.E.U.U., entonces sólamente potencial, eran los ICBMs (misiles balísticos de alcance intercontinental). Es probable que la URSS hubiera aceptado un tratado que terminase con el desarrollo de estas armas, sabiendo que iba muy por detrás. En su historia de la carrera de armamentos, McGeorge Bundy señaló que él no pudo encontrar ningún expediente de interés que persiguiese esta posibilidad. Los archivos rusos recientemente abiertos refuerzan la versión de las afirmaciones de los analistas de alto nivel de los E.E.U.U. de que después de la muerte de Stalin, Khrushchev pidió la reducción mutua de fuerzas militares ofensivas, y cuando estas iniciativas fueron ignoradas por Washington, fueron ejecutadas unilateralmente bajo la objeción de su propio comando militar. Los archivos de los E.E.U.U. revelan que la administración de Eisenhower tenía poco interés en el desarme negociado y otras iniciativas para relajar algunas tensiones internacionales. Los planificadores de Kennedy compartieron sin duda alguna la visión de Eisenhower de que "una guerra importante destruiría el hemisferio norte", que también sabían de los pasos dados unilateralmente por Khrushchev para reducir fuerzas ofensivas soviéticas de forma ostensible, y también sabían que los E.E.U.U. estaban lejos de dar cualquier paso significativo. Sin embargo, eligieron rechazar la propuesta de Khrushchev de reciprocidad, prefiriendo una acumulación masiva de las fuerzas convencionales y nucleares, golpeando así sobre el último clavo del ataúd de la "política de Khrushchev de refrenar a los militares soviéticos" (Matthew Evangelista, Proyecto de la historia internacional de la guerra fría, diciembre de 1997).
Sin continuar expresamente, los hechos demuestran que hay poca novedad en las propias preferencias de Clinton o de Bush.
Breves datos acerca de Noam Chomsky

Noam Chomsky nació en Filadelfia en 1928. Es lingüista, profesor y activista político, licenciado por la universidad de Pensilvania. A este linguista estadounidense se le considera fundador de la Gramática generativa transformacional, que es un sistema original para abordar el análisis lingüístico y que ha revolucionado la lingüística. Chomsky cree que el lenguaje es consecuencia de una facultad humana innata y que por lo tanto, la finalidad de la lingüística consiste en determinar qué propiedades universales existen y también en establecer la "gramática universal" que pudiera explicar el amplio espectro que abarca todas las lenguas humanas posibles. Sus análisis del lenguaje parten de las oraciones básicas que se desarrollan y terminan en una variedad de combinaciones sintácticas al aplicar una serie de reglas que él formula. Cuando acaba de aplicarse la cadena de reglas sintácticas, se aplican las reglas fonológicas que rigen la pronunciación. Chomsky se incorporó a la facultad del Instituto Tecnológico de Massachusetts en el año 1955 y se le conoce no sólo como profesor y escritor, sino también como sistemático opositor a la implicación americana en la guerra del Vietnam. Sus publicaciones lingüísticas más importantes son: Estructuras Sintácticas (1957), Aspectos de la teoría de la sintaxis (1965), The Sound Pattern of English (1968; con Morris Halle), Pensamientos y Lenguaje (1972), The Logical Structure of Linguistic Theory y Reflections on Language (ambas del año 1975). Language and Responsibility (1979) relaciona lengua y política. Entre los escritos políticos de Chomsky están: El poder americano y sus nuevos mandarines (1969).
La periodista española Angela Soler, cuenta en una entrevista realizada a Chomsky: "Podría parecer que tiene confidentes, que cuenta con fuentes infiltradas que le ponen al corriente de informaciones oficiales, confidenciales. Y sin embargo, su único argé son los medios de comunicación, la lectura con lupa, entre líneas. ¿Dónde consigue los memorandos de la seguridad nacional?: en las bibliotecas, están al alcance de todo el mundo, incluso si se encuentran microfilmados están a la disposición de cualquiera.Pero hay que leerse un montón de cosas, la mayor parte de ellas basura, para encontrarse al final con algo importante, a veces en la información supuestamente secundaria". Al respecto, el mismo Chomsky comentó que "todos tenemos a nuestro alcance la información suficiente como para hacernos una idea de lo que pasa en el mundo, pero se necesita una dedicación entusiasta para conseguirlo, mientras que no hace falta esforzarse mucho para estar al corriente de las noticias deportivas".

Ciudadanos del Imperio

Lectura pel dia 11 de Març, 2005

Ciudadanos del Imperio: Reflexiones sobre Patriotismos, Disidencias y Esperanzas
Robert Jensen
Editorial Popular, Madrid, 2003

Robert Jensen és professor a l'escola de periodisme de l'Universitat de Austin, Texas. Podeu trobar informació sobre la seva feina a la universitat i d'altres publicacions més recents del mateix autor a:

Pàgina personal de Robert Jensen

El llibre que llegirem és una recopilació de tres conferències donades poc després dels fets de Septembre de 2001 i un article publicat a la primavera de 2002. Podeu trobar el contingut del llibre en anglès a:

Citizens of Empire

The American Political Paradox: More freedom, less democracy

És un llibre curt però intens, escrit gairebé en clau personal, a voltes ingenu i candorós, que mostra els plantejaments, les angoixes i les dificultats amb que es troben els qui, des del cor de la bèstia, s'oposen frontalment a les polítiques del govern dels EUA.

D'una banda, és la visió d'una part de la població nord-americana que poques vegades tenim ocasió de conèixer, i per altra costat és una advertència sobre el tipus d'entorn polític en el que podem trobar-nos en el futur proper - si és que no hi som ja - si la nostra societat segueix evolucionant cap a models econòmics i socials "avançats". L'encongiment dels elements democràtics que ha tingut lloc a la societat nord-americana en els últims decenis, en un entorn de plena llibertat d'expressió i d'associació, és el que Jensen anomena la "paradoxa de la cultura política nord-americana", i que ben bé podria ser una paradoxa universal.

El llibre tanca amb un assaig biogràfic en el que l'autor explica que el seu viatge des del desencant i l'escepticisme "postmodern" a l'esperança transformadora va començar precisament al adonar-se de la complexitat i la enormitat de la tasca, però també del vertader origen de molts del problemes de les nostres societats.

Bona lectura !!

Sobre Ni putas ni sumisas

Fadéla Amara, presidenta del movimiento “Ni putas ni sumisas”, recoge en un libro homónimo los problemas sociales y educativos de las mujeres jóvenes en Francia.
La obra trata temas como la inmigración, las mujeres musulmanas, el feminismo, multiculturalismo, universalismo, laicidad en la escuela y barrios convertidos en guetos, narra la historia del movimiento.

Ver artículo sobre el libro de la página de la asociación de Hombres por la igualdad de género
La misoginia que se registra en los últimos años en algunos barrios de las ciudades francesas, donde muchachos cometen violaciones colectivas contra adolescentes, a menudo sus propias vecinas de edificio o compañeras de colegio, llevó a un grupo de jóvenes a rebelarse creando la asociación “Ni putas ni sumisas”, hoy una de las organizaciones más escuchadas del país.
En la página de Mujeres Hoy, información sobre el movimiento.

Todo empezó cuando a finales de 1989 se detectó un cambio en el comportamiento de las familias de los inmigrantes que vivían en los barrios de las grandes ciudades. El padre dejó de ser una autoridad en beneficio del primogénito, que aplica la ley del más fuerte, se une a sus pares en los barrios y somete a las mujeres jóvenes a sus dictados represivos. "Al mismo tiempo se produce el auge del islamismo radical", explicó ayer en Valencia Fadela Amara, la autora (con la colaboración de Sylvia Zappi) del libro Ni putas ni sumisas. El detonante fue la muerte de una joven, hija de la inmigración, que fue quemada vida por no plegarse a las normas de la barriada.
Esta violencia ha llegado en ocasiones al asesinato de las jóvenes que no han aceptado someterse a esas reglas. Uno de estos crímenes, el de Sohane, una muchacha de 17 años quemada viva en Vitry-sur-Seine (periferia de París) en octubre de 2002, conmocionó a toda Francia e hizo que se tomara conciencia de la gravedad del problema

Una reacción un poco particular al libro de la escritora Gemma Lienas

Comenzamos las lecturas

Los libros elegidos por el grupo de lecturas han sido
Para el día 11 de febrero (viernes), Ni putas ni sumisas, de Fadela Amara, lectura de Dolors Renau.
Para el día 11 de marzo, Ciudadanos del imperio, de Robert Jensen, lectura de Marcel Coderch.
Para el día 8 de abril (viernes), Hegemonía o supervivencia, de Noam Chomsky.
Para el día 13 de mayo (viernes), La paz sin excusa, de José María Ridao.
Para el día 10 de junio (viernes), Utopistics, de Wallernstein.